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| Olivia Rodrigo |
Hola a todos, bienvenidos una vez más a In Your Own Times. El día de hoy me preguntaba cómo alguien a estas alturas del siglo XXI puede seguir revolucionando un mundo musical que parece que ya dio todo lo que tenía que dar, y me acordé de que existe Olivia Rodrigo, ya en vísperas de su nuevo álbum de estudio, y para ello quiero hablar de mi regalo de cumpleaños 27: Guts, su segundo álbum de estudio, lanzado al mercado el 8 de septiembre de 2023. Una coincidencia preciosa, si me lo preguntan.
Guts, de Olivia Rodrigo: cómo sentirse a los 20 en un mundo que no te deja vivir en paz
A estas alturas del partido Olivia ya está más que consagrada a sus 23 años. En 2023 venía de llevarse 3 premios Grammy, incluído el de Mejor Artista Nuevo el año anterior. Nos regaló un álbum repleto de hijos del rock alternativo en Sour (2021): dream pop, bedroom pop, post grunge revival y pop punk. Nos enseñó que no necesitaba de tantos artificios vocales ni de una producción estrepitosamente grande para mostrar vulnerabilidad en un álbum que nadie sabía que necesitaba, y también consolidó una nueva mancuerna artista-productor, con Dan Nigro, con quien parece tener una sinergia que no veíamos desde Dido-Rollo Armstrong o Billie Eilish-Finneas O'Connell. Entonces llegamos al 2023 y tuvimos expectativa total de lo que Olivia nos entregaría, y el resultado fue asombroso.
Guts es un álbum que no se puede describir en una sola palabra o en una sola canción. Es muchas cosas al mismo tiempo. Se permite ser la reina de la generación Z, pero también una joven adulta lidiando con las presiones de las redes sociales, el no estar a la altura, con la incomodidad con el cuerpo que muchas personas sufrimos, con problemas sentimentales y con la envidia. Muestra vulnerabilidad, pero también resentimiento, agresividad, irreverencia, melancolía y falta de aceptación de su persona, y cada uno de esos estados de ánimo que predominan cuando cumplimos 20 años termina condensado en una canción con un género musical diferente, y sin embargo, se siente la cohesión. Es un trabajo espectacular.
Analizando el contenido: esto es una antología
El álbum es una antología de vivencias de Olivia, vivencias que en más de una ocasión no la dejaron vivir en paz. Empecemos este análisis.
¿Alguna vez te has hartado de que los demás te digan cómo tienes que ser, qué tienes que sentir o que te digan que para tu edad eres muy infantil? Porque Olivia sí, All American Bitch es una respuesta irónica repleta de contradicciones que harían explotar a cualquiera, acompañada del pop punk que tanto nos gusta. Esperan que se quede cruzada de brazos y tranquila, pero al igual que el coro, explota con fuerza, pero nunca soltando esa delicadeza que le caracteriza, porque no tiene porqué ser una sola cosa, simplemente ser. (93/100)
bad idea right? es la historia de cualquier persona que ha recibido un mensaje de su ex para verse, que ha caído en el autoengaño y ha terminado entre sus sábanas y comiéndose sus palabras, que sabe lo que estaba haciendo, pero que al final le dio igual. Es divertida, es explosiva, sabe que se miente a sí misma y sabe que está por caer en sus garras una vez más. Esos arreglos desenfrenados de guitarra al final solo terminan de consolidar ese crescendo que no para de crecer, como el ritmo de sus latidos cuando estaba en la puerta de su ex. (95/100)
El primer corte del álbum se tomó demasiado en serio su papel, y el resultado es extraordinario. Esta canción son los despojos de alguien que salió viva de una relación abusiva, en que solo da y no recibe nada, hasta dejarla seca. Vampire es una canción que se sufre, que no para de crecer y que vuela el techo de la producción más allá de donde alcanza el oído. Empieza de forma delicada con ese piano melancólico, al cual se le van adicionando más capas sonoras que van volviendo loco al metrómono entre más cosas nos cuenta Olivia hasta que no soporta más el abuso y la canción se glitchea, su voz se rompe y prepara el terreno sonoro para más intensidad entre más aspectos de su relación revela, hasta que el sonido hace un glitch para escapar de ahí, con la batería marcando esa rabia más que justificada. Una de las mejores canciones del pop actual y del siglo. (100/100)
No conocemos a Lacy, pero lo que sí conocemos es esa sensación de corroerse por la envidia hacia alguien. Olivia no se inmuta para contarnos cuánto desearía esas cosas que tiene aquella chica, rozando la perfección, y al mismo tiempo odiándola, odiándola por ser perfecta, odiándose por no ser como ella, en una niebla dream pop que le nubla el juicio, porque Lacy la aprecia, pero la envidia es tan fuerte que se desborda en un torbellino de coros angelicales y bajos que te mueven el suelo, y la razón se ahoga en un mar de acordes de guitarra, casi tan divino como aquello que ella no puede poseer. Uno de los mejores momentos del álbum y del mundo del dream pop. (97/100)
Ballad of a homeschooled girl es una oda garage punk al suicidio social, y uno de los momentos más divertidos del álbum cuando lo ves desde el otro lado. En esta ocasión, ella se enfrenta al haber abierto la boca de más, a no usar la ropa incorrecta, a no saber qué decirle al chico que le gusta. Ella se odia por no saber interactuar con la gente en un mundo que te analiza de pies a cabeza, y que pareciera escudriñar en tus entrañas antes de dejarte exhausto y deseando no morir, y entre más explora ese sentimiento, la canción se vuelve más alocada, las guitarras más crudas y el lamento más gutural. Es como si pudieras escuchar a tu vecina gritando porque hizo el ridículo frente a toda la escuela. Una canción así se hizo acreedora a una nominación al Grammy a mejor canción de rock. Totalmente justificado. (94/100)
¿Alguna vez has sacrificado tanto para obtener lo que quieres y ahora ya no estás seguro de querer eso? Olivia nos invita a su habitación, mientras tiende la cama, con making the bed, que posee un sonido bedroom pop que retumba en las paredes y te envuelve, porque es enorme, pero la cama es pequeña, y nos cuenta el cómo se siente frente a los reflectores, aparentando ser otra persona que no es, sintiéndose incómoda en un bar con sus amigos, haciendo cortocircuito, reflejándose ese sentimiento en el e-bow de la guitarra al fondo como un cortocircuito y otorgándole texturas y esa sofisticación que Olivia aparenta, que aterriza en el piano, al igual que sus pensamientos sobre esas decisiones tomadas, de las que solo queda asumir lo que se obtiene con ellas. (95/100)
Gaslight y manipulación 101. Logical es una canción devastadora sobre algo que no debería de pasarle nunca a nadie. A través de sencillos acordes de piano y una voz que progresa hacia la devastación de una relación donde le hicieron creer que la verdad no es como ella la pintaba. Dios, qué estúpida debió de sentirse al soportar tanto. El sol nunca se apagará en un futuro cercano y 2+2 nunca es 5. Empoderar al otro como si fuera Dios y luego caer estrepitosamente le lleva a las notas más altas, a ese lamento constante donde también le cuesta aceptar su responsabilidad al ignorar todas las malas señales que él mismo le daba, hasta esa reflexión silenciosa, porque el amor nunca es lógico. (95/100)
Cuando alguien nos ve la cara, no hay vuelta atrás. Todos hemos pasado por esa situación donde alguien nos baja el cielo, nos hace pasarla bien, pero resulta que coquetea con alguien más. Get him back oscila entre esos dos sentimientos: regresar con él, o cobrar venganza. El sonido repleto de coros con mil voces que resuenan entre ese ostinato crujiente de guitarra nos llevan al post grunge más caótico, que es el indicado para alguien que quiere rayarle el carro, conocer a la suegra, decirle que su hijo es un imbécil, enamorarlo, besarlo y romperle el corazón, porque el maldito tiene que pagar por ello. ¿Le quiere? Es obvio, pero no es tonta, quiere venganza. (91/100)
Olivia nos relata en esta divertida oda dance punk todas esas veces que se humilló por alguien, porque el amor es embarazoso y nos hace hacer cosas ridículas. Love is embarrasing podrá no ser la mejor canción del álbum, o al menos puede competir con el sujeto que le presumió a toda su familia y sus amigos, pero que resultó ser todo un pulpo. Mantiene la misma energía con la que corrió a presumirlo, con esa cara de estúpida, y con la misma energía con la que lloró durante dos semanas. Al menos puede bailar con toda efusividad, porque todo está en el pasado, aunque le dé vergüenza recordarlo. Una yuxtaposición de sentimientos, energía y pena ajena que no deja indiferente a nadie. (94/100)
Perdonar es difícil. Perdonar el engaño es nivel legendario del tipo de Las Fauces en Halo: Combat Evolved. El resentimiento siempre persiste, y no es para menos. Alguien que te hizo sentir en el cielo puede hacerte entrar a la casa de los Saeki y destruirte la vida en medio segundo. The Grudge es lo que es, una canción sobre el resentimiento, la falta de fortaleza para el perdón, pero querida Olivia, perdonar no significa regresar con quien te daña, sino soltar para seguir adelante. Vamos, que un acompañamiento de piano no basta para ayudarte, solo desahógate y continúa con esta oda a los 20 años. (93/100)
No se puede viajar en el tiempo, no se puede comprar el amor propio, así tengas todo para vestirte de Armani a diario, pagar los mejores estilistas, hacer dietas y pagarte el mejor gym de la ciudad. Pretty isn't pretty es mi canción favorita de este álbum, donde el post punk es el indicado para acompañar en esa insatisfacción con el propio cuerpo. Las notas bajas acompañan a la tristeza constante, que no se acaba, que desemboca en desesperación en ese bridge donde la batería, al igual que ella, enloquece, porque ha probado todos los colores de labial y con todos se siente incómoda. El enemigo no es el bajo ni las capas de guitarras de las que Robert Smith estaría orgulloso, sino ella misma y su incapacidad de creer que ya es una modelo de revista así como es. Una dedicatoria a la dismorfia corporal nunca se sintió de esta manera. (98/100)
Cerramos la antología con Teenage dream, pero no la de Katy Perry, sino esta melancólica y demoledora canción acerca de la ansiedad de ser un adulto y de que los mejores años ya pasaron, porque no ves más que tormento en un futuro cercano. Es Olivia y casi cualquier persona soplando las velas de su pastel, viendo cómo se hace mayor, queriendo volver a los mejores momentos de cuando era más joven, preguntándose si ya dio lo mejor, si aprendió las lecciones que debió aprender, y es justo donde el conjunto sonoro estalla, cuando la ansiedad se desencadena, donde los pensamientos sobre echar a perder su vida flotan sin control y se estrellan en los platillos de la batería y se deslizan sobre las cuerdas de la guitarra, se cimbran con el bajo y aúllan con las palabras de las personas que te dicen que todo mejora con la edad. No hay más, todo se acaba en el minuto 39, porque acabas de dar lo mejor de tu vida en Guts, y seguirás haciéndolo increíble. (96/100)
Bien, Olivia nos ha regalado uno de los mejores álbumes de esta década, entregándolo todo cohesionando en un mismo material a muchos de los hijos del rock alternativo, con una buena dosis de ansiedad y un taciturno color morado. Un álbum tan auténtico no se merecía una calificación menor a esta:
Estamos en vísperas de su nuevo álbum de estudio y bastante emocionados por lo que tenga que mostrarnos en esta nueva era musical, de la cual ya hemos tenido algunos adelantos. Mientras tanto, es todo por hoy. Cuéntame, ¿cuál es tu canción favorita de Guts? ¿Qué situación te trajo a la memoria? Déjalo en la caja de comentarios y no olvides compartir en todas tus redes. Nos leemos la próxima.
Fin de la transmisión.




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